MÁXIMAS COTIDIANAS

Conduciendo por la surrealciudad de México, mujer al volante (sin ofender, así fue) piloto, copiloto y colados intentando vislumbrar los letreros invisibles que exhiben los nombres de las calles.

Él: estamos perdidos ¿verdad?

Ella:

"yo no me pierdo, descubro nuevos caminos".



Efectivamente cinco minutos después llegamos a nuestro destino.

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